Cuando nos enamoramos se estimulan hasta doce áreas cerebrales distintas. El cerebro de los hombres y de las mujeres no reacciona igual ante el amor: ellos activan las áreas de los estímulos visuales, a ellas, las de la memoria. El amor se siente en el estómago y golpea el corazón a ritmo de vertiginosos latidos, pero surge en el cerebro, donde estimula hasta doce áreas distintas. Hace tiempo que los neurólogos le siguen la pista al proceso del enamoramiento, un fenómeno complejo, en el que intervienen muchos factores (incluido el olfato) y que provoca complejas alteraciones cerebrales en áreas relacionadas con la percepción, algo que explicaría por qué esa persona "maravillosa" que "debería gustar a todo el mundo", quizá solo sea muy especial ante nuestros ojos ensimismados. Gracias al avance de las técnicas de neuroimagen los científicos han podido determinar la base neurológica de una de las sensaciones más poderosas que experimenta el ser humano, paradójicamente la otra gran fuerza motora del individuo, el odio, estimula las mismas regiones cerebrales, pero mientras el amor inhibe el racionamiento, el odio lo hiperactiva. Que nadie se asuste si oye que su hipotálamo, su corteza prefrontal, su amígdala o su núcleo accubens tienen mucho que ver con ese subidón emocional que siente desde que el bello/a fulanito/a se cruzó en sus vidas. Eso, unido a buen cóctel de oxitocina, adrenalina, dopamina y otras muchos neurotransmisores que intervienen en el proceso, hace que su estómago lleve días jugueteando por libre, que apenas tenga apetito, y que se sienta lleno de fuerza y vitalidad, a pesar de que apenas ha dormido y le cuesta pegar ojo. "Hay gente que habla de que se le eriza el pelo o experimenta problemas con la termorregulación", explica el neurólogo Carlos Tejero, que ha estudiado cómo afecta el enamoramiento al cerebro. |
Tuesday, February 14, 2012
El amor se siente en el corazón y hace temblar el estómago, pero se origina en el cerebro
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